JORGE FRANCISCO VÉLEZ BAUTISTA

Originario de la ciudad de Córdoba, Veracruz. Licenciado en Derecho por el Centro de Estudios Superiores de Córdoba, Maestro en Derecho Contractual, Notarial y Registral por la Escuela Libre de Derecho de Puebla y aspirante a Doctor por la Escuela Libre de Ciencias Políticas y Administración Pública de Oriente campus Xalapa.

 

Diplomados en Análisis Político y en Perspectiva Política. Abogado postulante y catedrático universitario en el Centro de Estudios Superiores de Córdoba.

 

Ex funcionario público de los tres niveles de gobierno, miembro fundador de Ciudadanos Comprometidos A.C. y  de Participación Veracruzana A.C., Presidente del Patronato de Ex Alumnos de la ESBAO y acreditado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Veracruz como promotor voluntario de los derechos humanos.

JUSTICIA CIUDADANA

07/08/2020

Ojo por ojo, diente por diente, fue la máxima de la Ley del Talión, utilizada comúnmente durante la Edad Antigua para dirimir conflictos entre los ciudadanos; pero en nuestro país desde hace más de cien años, la norma de conducta ha sido muy clara, “ninguna persona puede hacer justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”, postulado fundamental del artículo décimo séptimo de nuestra Constitución Política Mexicana.

 

En días pasados se dio a conocer un video en el cual se deja ver a un grupo de ciudadanos que agrede brutalmente a un delincuente que vio frustrada su intención de asaltarlos al interior de una combi en el Estado de México, la impotencia de los ciudadanos por poder haber sido víctimas de un delito, no debe justificar este hecho.

 

La situación, que se viralizó en redes sociales, e incluso fue objeto de innumerables memes en los que hacen mofa de la golpiza dada por los usuarios del transporte colectivo al delincuente, es una clara muestra de la lamentable realidad social que cotidianamente vivimos; por desgracia, lo primero que sale a relucir es la evidente violencia que nos aqueja, agravada por la creciente inseguridad de la que como sociedad somos víctimas.

 

El artículo 147 del Código Nacional de Procedimientos Penales, señala que cualquier persona puede detener a un delincuente al momento de estar cometiendo un delito y ponerlo sin demora a disposición de la autoridad, es a lo que se conoce como arresto ciudadano, ¿Era tan difícil para los ciudadanos en ese momento someter sin excesos al delincuente y entregarlo a las autoridades?, ¿Tenían los ciudadanos que actuar, como dicen que actúan las autoridades a las que tanto critican?, ¿Era necesario darle la brutal golpiza al delincuente como escarmiento?.

 

Este acontecimiento ha desbordado una serie de comentarios conflictuados entre sí respecto a esta situación; por desgracia son más los que manifiestan que, merecido se tenía ese trato el delincuente, que desde que tomó la decisión de cometer el ilícito sabía las consecuencias que sus acciones tendrían, que los delincuentes no merecen consideraciones porque ellos no las tienen con sus víctimas.

 

 

Y es que no se trata de cambiar los roles, y plantear que alguien que pretendía cometer un delito que evidentemente afectaría la economía no solo de una persona, sino de varias familias, sea una blanca palomita y por ello mereciera conmiseración.

 

Sin embargo es lamentable que dichos mexicanos como: “la ley se hizo para no cumplirse” o “de que lloren en mi casa, mejor que lloren en la suya”, sean principios que vayan formando las conductas de los ciudadanos en esta sociedad tan carente de valores. No, México y los mexicanos merecemos más que eso, una vida con valores es una vida digna, no podemos seguir siendo parte de esta descomposición social que cada día se agudiza.

 

Después del “video de la combi”, comenzaron a popularizarse otros videos con situaciones muy similares, donde los ciudadanos hacen justicia por su propia mano, y esto vuelve nuestra realidad aún más delicada, pues debemos evitar que estas conductas formen parte de nuestra cotidianidad y se vuelvan algo “normal”. Por nuestro bien, el gobierno en todos sus niveles debe salir de ese aparente letargo en el que se encuentra y con sus acciones, romper esa barrera de evidente repudio entre él y sus gobernados, por nuestra parte, los ciudadanos sin duda debemos de civilizarnos más.

 

Es real, le pese a quien le pese, la violencia (en todas sus expresiones) genera más violencia, ante aquellos reclamos de mayor empoderamiento ciudadano, es arriesgado pretender que esos ciudadanos que de forma violenta externan su frustración ante la realidad en que viven, sean los mismos ciudadanos que se aspira encabecen las acciones de gobierno por el bien común, que peligroso.

 

Pese a lo que muchos digan, no puede ser justificable que esta realidad que tanto nos duele, llena de inseguridad, de rencores, de críticas negativas, de violencia, sea la realidad que merecemos, por desgracia estamos viviendo la consecuencia de malas acciones del gobierno en diferentes épocas y en la presente, pero también del desentendimiento y la apatía social respecto a los temas de interés público, pero esto no debe seguir así.

 

Hoy más que nunca, nuestra realidad es muy clara, de forma responsable los ciudadanos tenemos un compromiso muy importante, por México, por nuestra familia, por nosotros mismos, todos debemos encaminar nuestras acciones a trabajar por lograr la sociedad que merecemos, con más valores y sin violencia...

jvelez314@hotmail.com